Comerte tu placenta podría traer grandes beneficios de salud


Si has tenido la suerte de vivir en el campo con animales o justo presenciar el nacimiento de algún animalito en una granja, sabrás que muchas madres del reino animal se comen su propia placenta, luego de dar a luz y la especie humana no es la excepción, pues esta práctica por muy extraña que parezca, tiene más beneficios de los que crees.

Este órgano que se desarrolla exclusivamente durante el período de gestación, es vital, pues es el encargado de transportar el oxígeno y los nutrientes desde la madre hacia el bebé.

La placentofagia, como es llamada esta práctica, se basa en consumir tu propia placenta encapsulada, en batidos o incluso asada, según algunos portales. Se dice que la más común es consumirla en cápsulas. Esto se logra tras deshidratar la placenta, luego se moltura y se encapsula, de una sola placenta pueden salir hasta 200 cápsulas.

Según el portal Medical News Today, aún se tiene poca evidencia científica de que esto sea así, no obstante, muchas madres que exponen su testimonio, afirman que se han sentido de mejor ánimo, con menos dolor tras el parto, que producen mayor cantidad de leche y que incluso les ha ayudado a tener más energía en las primeras semanas post parto.

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Comerte tu placenta podría traer grandes beneficios de salud

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