¿Mi querida suegra?


¡Querida suegra!, ¿quién no ha dicho esto en más de alguna ocasión?, y lo más probable que haya sido en un tono irónico, o a regañadientes o ¿no?, esas sonrisas fingidas que nos salen inconscientemente cuando algo nos molesta o no nos agrada.

“No somos monedita de oro para caerle bien a todos”, pero con la suegra nunca se sabe, solemos hacer lo mejor posible cuando la conocemos, nos comportamos de la mejor formar para agradarle, es decir, nos ganamos su aprecio y cariños, hasta que llega el momento de convertirse en “la mala de la película”, por adquirir un compromiso más serio con su “hijo”.

Qué tema más complicado, cada uno debe tener distintas historias con sus suegras, peor aún si viven con ellas en el mismo techo y mantienen una relación de pareja. ¿Felices los tres?

“Dicen que los hijos son prestados”, y eso cuesta mucho entender, porque creamos un sentimiento de posesión sobre ellos y creemos que esto jamás se debería terminar, hasta que de un momento a otro, “la madre” deja de ser considerada para tomar decisiones, ya que ahora es “la pareja”, quien lleva las riendas de la relación.

¿Qué tienen de malo las suegras?, celos de madre, criticas, por ejemplo: “a mi hijo no le gusta esto así”, resulta que no existe un manual que nos diga cómo debemos hacer las cosas en el amor y además la pareja jamás se quiere convertir en la “mamá”, muy por el contrario ese es un lugar irreemplazable, tal vez ahí está la clave para comprender el problema.

“Desde que estás con ella has cambiado mucho” típica frase que solemos escuchar, ¿qué culpa tienen las parejas en esto?, bueno al parecer el pollito ya salió del cascarón y se debe hacer cargo de su vida, es por eso, que ha ido experimentando cambios.

Hay excepciones, en  que las suegras consideran como “hijas” a las parejas, ¿cómo lo han logrado?, no es tan descabellado, es mejor unirte a tu enemigo o ¿no?

De pronto es muy complejo hacerlo, porque las suegras influyen mucho en el pensamiento de nuestras parejas, y esto la mayoría de las ocasiones trae consigo una serie de problemas que afecta directamente la relación.

No se les vaya a ocurrir, hablar mal de la suegra con sus parejas, porque eso es como bencina para el fuego, aunque a veces es imposible no hacerlo. Y es ahí donde ponemos entre la espada y la pared a nuestra pareja ¿ella o yo?

Y ustedes ¿cómo se llevan con sus suegras?

 

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¿Mi querida suegra?

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