¿Has sido alguna vez el patas negras?


¿Patas negras? Con el paso de los años hay cosas que nos cuesta menos confesar y que ya nos parecen atractivas de compartir con otras personas que miran de lejos las vivencias. Dicen por ahí que el que el que mira sufre y el que toca goza y para que andamos con cosas, ser patas negras tiene hartos beneficios que nos dejan completamente on fire.

Ser el patas negras, no es algo fácil pero si una experiencia que algunos cuentan como adrenalínica y sumamente excitante, siempre con el temor a ser descubierto y peor aún si en una relación de pareja estable y estás jugando a dos bandos. Ahí tienes que buscar la forma de no salir pillado, porque si es así ni un santo te va a salvar.

La fidelidad hoy en día es un temazo, y ¿saben qué? solemos tratar mal al que cumple el rol de patas negras, llegando incluso a culparlo de que nuestra pareja se haya involucrado en esta doble vida, pero por qué no te preguntas si alguien lo obligó hacerlo, no sacas nada con culpar al tercero involucrado, finalmente tu pareja es quién te debe las explicaciones.

Hay algunas que lo confiesan mientras que otros prefieren irse a la tumba con este secreto, y tanto ella como ellos lo han vivido y han sido los patas negras, de pronto se preguntan ¿por qué? y no encuentran explicación, solo pasó y no se arrepiente de seguir adelante con esta difícil pero entretenida misión.

Es cierto, que todo aquello imposible nos llama aún más la atención y nos dan más ganas de vivir pero cuando lo tienes le comienzas a perder el gusto poco a poco, ya no es lo mismo que antes, eso que anhelabas tener sin importar cómo.

Hay personas que tienen clarísimo que serán los patas negras y saben a lo que van, tomando en cuenta que más allá de encuentros cercanos y salidas esporádicas no pasará, sin embargo, en otros casos se enteran con el tiempo que se han convertido en las otras de quién ellas creían eran las únicas.

Te lamentamos informar que no existía exclusividad y que aquí algo anda mal, porque no eres tú quién se metió donde no debía, sino que ingenuamente involucraste tus sentimientos con alguien que ya tiene dueño o dueña y por más que te duela, tú solo eres “la patas negras”.

Eres tú la dueña de tomar la decisión, si te continúas por el mismo camino o decides definitivamente dejar hasta ahí nomás, debes tener en cuenta que desde ahora en adelante todo se pondrá cuesta arriba, porque de sentirse la única a pasar a ser una más.

Y tú ¿has salido las patas negras alguna vez?

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¿Has sido alguna vez el patas negras?

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